viernes, 30 de noviembre de 2007

Klee


BASQUIAT

Enrique Casaravilla Lemos

Estremecimientos del recuerdo

Me tentaba… Mi río de deseos,
rojo,
su cadera blanda de música rodeaba.
Me arrastraba a la Alegría de sus dientes
y de sus más ocultas redondeces
nevadas.
Y mis imperios en llamas, se oscurecían…
y casi ya sobre su sexo suave…
turbado y escondido,
casi ya en el nocturno mar de su sexo
mi corriente de deseos deteníase,
loca…
¡Me hubiera entregado a la muerte de su boca
a su ojos…
a la íntima y perfumada miel
de lujurias lloradas y curvos abandonos
de sus secretos carnales blancos y turbadores
como un olvido entre amantes desordenes dorados!
A sus desnudeces de sollozo
blandas de vespertinas
y misteriosas sílabas
y pálidas y ansiosas de lo nuevo…;
a sus carnes de infinito deleite
y alegrías veleras!!
Me hubiera dado a ella todo entero
y como un racimo me hubiese exprimido

Y como dos de esos otoñales racimos nos hubiéramos esparcido…

De Las formas desnudas

Henri Matisse


miércoles, 28 de noviembre de 2007

Karel van der Veer

Toda resistencia al orden contemporáneo involucra una tacita cooperación con la prolongación de esta época. La oposición opera como órgano de mesura, de postergación del fenómeno inexorable al que se dirige el hombre del siglo XXI.Modificar significativamente la faz del orden actual es simplemente imposible.El mundo del pintor alemán del siglo XVIII contaba con fronteras culturales relativamente acordes a las dimensiones culturales del mismo. El vencimiento de este tiempo esta firmado en sus pilares, las fuerzas contrarias al su libre desarrollo moderan el apresuramiento a ese desenlace. (…) La cultura no solo absorbe (como sugiere la ideología contemporánea) sino que también precisa necesariamente expandirse de manera que su extensión suprima aquellas que de alguna manera oponen su cosmogonía. Como verán estamos sumidos en la cultura mas férrea de todas, esta que viene abriéndose camino desde hace siglos ingiriendo cuanto en su camino aparezca pues es su característica central la inabarcabilidad, la magna obesidad que impide al hombre tener percepción clara de su diámetro (…) La función del arte en la contemporaneidad equivale al efecto conversor del arte egipcio, cristiano o persa, es decir: hacer egipcios, europeos o persas. El arte contemporáneo produce dos tipos de hombres convenientes a su motor: el hombre flexible, cuya elasticidad es útil en tanto que promueve la ingestión de formas inorgánicas. El segundo hombre es producto de la dócil marginación que le es sugerida siendo excluido culturalmente del paratexto. Las audaces legitimaciones del sinsentido no llegan a sus manos, se adjudica entonces a si mismo la inoperancia ante la obra retirándose humildemente del circuito. Esta mansedumbre ante lo esotérico constituye el segundo elemento clave del combustible de este tiempo. (…) El mundo se ha hecho demasiado grande para el individuo, la disonancia natural entre individuo y especie es hoy un sonido insignificante, el barullo de la especie enmudece e incomunica las insolentes resonancias de este. (…)

Extractos de: El arte sordo
Karel van der VeerNace en Eindhoven en 1946 y a los 15 años se traslada con su madre a Bruselas donde se inicia en el oficio del grabado en la academia de artes graficas de esta ciudad. Su actividad principal esta vinculada al grabado y la instalación. En 1986 recibe una mención de reconocimiento del estado belga.

Oscar Wilde

Ya no llevaba su guerrera roja, pues la sangre y el vino rojos son, y sangre y vino había en sus manos cuando le encontraron con la muerta, la pobre muerta a la que amara y a la que en su lecho asesinó.
Caminaba entre los condenados con su traje gris raído y su gorro de dril en la cabeza; ágil y alegre parecía su paso, pero nunca he visto a un hombre mirar tan ávidamente el día.
Nunca he visto a un hombre mirar con ojos tan ávidos esa cupulilla azul que los presos llaman cielo, y cada nube que pasaba a la deriva con su velamen de plata.
Con otras almas en pena caminaba yo por el otro círculo, preguntándome si el crimen de aquel hombre sería grande o pequeño, cuando una voz susurró a mis espaldas: "La horca le está aguardando."
¡Ah, Cristo! Los muros mismos de la cárcel parecieron de repente tambalearse, y el cielo azul sobre nuestras cabezas convirtióse en un casco de candente acero, y aunque también yo era un alma en pena, ya mi pena no pude sentirla.
Sólo supe qué pensamiento acosado aguijaba así su paso, y por qué miraba con ojos tan ávidos el día radiante; aquel hombre había matado lo que amaba, y tenía que morir por ello.

Sin embargo - ¡y óiganlo bien todos! - los hombres todos matan lo que aman: unos con una mirada de odio, con una palabra acariciadora otros; el cobarde con un beso; ¡el hombre valiente con una espada!
Unos matan su amor cuando son jóvenes, cuando ya son viejos otros; unos lo ahogan con las manos de la lujuria, con las manos del oro otros; los más compasivos se sirven de un cuchillo, del cuchillo que mata sin agonía.

El amor de unos es demasiado corto, demasiado largo es el de otros; unos venden, y los otros compran; unos hacen lo que tienen que hacer con muchas lágrimas, otros sin un solo suspiro; pues los hombres todos matan lo que aman, aunque no todos tengan que morir por ello.
No todos mueren una muerte ignominiosa, un día de deshonra oscura, ni todos sienten en torno del cuello el nudo corredizo, y el capuchón sobre el rostro, y los pies cayendo a plomo en el vacío.

Primeras líneas de La balada de la Cárcel de Reading

martes, 27 de noviembre de 2007

Antonio Machado (II)

Esta luz de Sevilla... Es el palacio
Donde nací, con su rumor de fuente.
Mi padre, en su despacho. La alta frente,
la breve mosca, y el bigote lacio.

Mi padre, aún joven. Lee, escribe, hojea
sus libros y medita. Se levanta;
va hacia la puerta del jardín. Pasea,
a veces habla solo, a veces canta.

Sus grandes ojos de mirar inquieto
ahora vagar parecen, sin objeto
donde puedan posar, en el vacío.

Ya escapan de su ayer a su mañana;
ya miran en el tiempo, ¡padre mío!,
piadosamente mi cabeza cana.

Antonio Machado

Cuenta Juan de Mairena que uno de sus discípulos le dió a leer un artículo cuyo tema era la inconveniencia e inanidad de los banquetes. El artículo estaba dividido en cuatro partes: A) contra aquellos que aceptan banquetes en su honor; B) contra los que declinan el honor de los banquetes; C) contra los que asisten a los banquetes celebrados en honor a alguien; D) contra lo que no asisten a tales banquetes.
Censuraba agriamente a los primeros por fatuos y engreídos; a los segundos acusaba de hipócritas y falsos modestos; a los terceros, de parásitos del honor ajeno; a los últimos, de roezancajos y envidiosos del mérito.
Mairena celebró el ingenio satírico de su discípulo.
- ¿De veras le parece a usted bien, maestro?
- De veras. ¿Y cómo va usted a titular ese trabajo?
- "Contra los banquetes"
- Yo le titularía mejor: "Contra el género humano, con motivo de los banquetes"


De Juan de Mairena

Julio Herrera Y Reissig

NUMEN

Mefistófela divina,
miasma de fulguración,
aromática infección
de una fístula divina…
¡Fedra, Molocha, Caína,
cómo tu filtro me supo!¡
A ti - ¡Santo Dios! - te cupo
ser astro de mi desdoro;
yo te abomino y te adoro
y de rodillas te escupo!

Acude a mi desventura
con tu electrosis de té,
en la luna de Astarté
que auspicia tu desventura…
Vértigo de asambladura
y amapola de sadismo:
¡yo sumaré a tu guarismo
unitario de Gusana
la equis de mi Nirvana
y el cero de mi ostracismo!

Carie sórdida y uremia,
felina de blando arrimo,
intoxícame en tu mimo
entre dulzuras de uremia…
Blande tu invicta blasfemia
que es una garra pulida,
y sórbeme por la herida
sediciosa del pecado,
como un pulpo delicado,
“¡muerte a muerte y vida a vida!”

Clávame en tus fulgurantes
y fieros ojos de elipsis
y bruña el Apocalipsis
sus músicas fulgurantes
Nunca! ¡Jamás! ¡Siempre! ¡Y Antes!
¡Ven, antropófaga y diestra,
Escorpiona y Clitemnestra!
¡Pasa sobre mis arrobos
como un huracán de lobos
en una noche siniestra!

¡Yo te excomulgo, Ananké!
Tu sombra de Melisendra

irrita la escolopendra
sinuosa de mi ananké…
eres hidra en Salomé,
en Brenda panteón de bruma,
tempestad blanca en Satzuma,
en Semíramis carcoma,
danza de vientre en Sodoma
y páramo en Olaluma!

Por tu amable y circunspecta
perfidia y tu desparpajo,
hielo mi cuello en el tajo
de tu traición circunspecta…
¡Y juro, por la selecta
ciencia de tus artimañas,
que irá con tus risas hurañas
hacia tu esplín cuando muera,
mi galante calavera
a morderte las entrañas!

De "La torre de las esfinges. Tertulia lunática"

Alvaro Figueredo


ALVARO NUPCIAL


Junto en mi voz un Alvaro y lo alejo
-hacha de miel- a darme el dulce gajo
donde pende el poema en que trabajo
mi eternidad con dócil entrecejo.

Junto en mi voz un Alvaro y lo dejo
-guija de miel- rodar, Alvaro abajo,
hasta la flor de Amalia en que agasajo
mi eternidad con amoroso espejo.

Si más poema que Alvaro, me escojo,
si más Amalia que Alvaro, me elijo,
junto en mi voz un Alvaro y lo empujo

hasta el celeste niño en que me alojo,
y vuelvo a hablar del término del hijo
mi eternidad con inocente lujo.

Pan de Azúcar, 1907-1966.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Rainer Maria Rilke

Dios es la más antigua obra de arte. Está muy mal conservada y muchas de sus partes han sido, en consecuencia, restauradas. [...] Cuando todos los pueblos eran todavía como un hombre creaban a Dios con sus deseos. Dios hará un milagro: cada hombre llegará a ser como un pueblo.

[...]

Hemos envejecido no solamente en años sino también en propósitos. Hemos ido hasta los confines del tiempo y miles de nosotros han hecho estremecer sus limites. Ha llegado el momento de resignarnos. Hemos reconocido el engaño de la prolongación indefinida de esta pálida primavera y nuestras manos marchitas prueban que los últimos muros son infranqueables, pero tampoco debemos enviar, por encima de ellos, nuestros pobres sueños como palomas llevando un ramo de olivo, pues no regresarían más. Debemos ser hombres. Tenemos necesidad de la eternidad, pues solo ella otorga amplitud a nuestros gestos... [...] Nos hace falta, entonces, crear un infinito en el interior de estos limites pues ya no creemos más en la inmensidad.

[...]

Cuán significativo es que algunos hayan calificado de común lo que es humano, ese lugar donde todos se encuentran y se reconocen. Es necesario empezar a comprender que es justamente lo humano lo que nos hace solitarios.
Mientras más humanos nos volvemos, más diferentes nos tornamos. Parece que los seres, de pronto, se multiplican al infinito, pues un nombre colectivo, que antes bastó para miles de hombres, se vuelve demasiado estrecho para diez y es forzoso considerar a cada uno aisladamente. Pensad en esto: cuando en vez de tener pueblos, naciones, familias y sociedades, tengamos hombres, cuando ni siquiera se pueda reunir a tres de ellos bajo un mismo nombre ¿no será necesario expandir el mundo?

[...]

¿Qué le queda a una época que pone, fuera del tiempo, la felicidad más pura en el cielo y el dolor que más hiere en el infierno? Resplandor y tinieblas, amor y odio, nostalgia y desesperación, acabamiento y eternidad, cólera e inquietud, nada de esto le pertenece. Está allí, pobre y desvaída, no conociendo día y noche sino en un mismo crepúsculo.


Diario florentino
(fragmentos)

clifford still




Rothko

Matta

Gottlieb

domingo, 25 de noviembre de 2007

Cesare Pavese

Revuelta

El muerto está retorcido y no mira las estrellas:
tiene los cabellos pegados al adoquinado. La noche es más fría.
Los vivos regresan al hogar, todavía temblando.
Es difícil ir con ellos; se dispersan todos
y hay quien sube por una escalera y quien baja a la bodega.
Hay quien camina hasta el alba y se tumba en un prado
bajo el sol. Mañana alguien sonreirá
con desesperación en el trabajo. Más adelante, también esto pasará.

Cuando duermen, se asemejan al muerto: si hay también una mujer,
el olor es más fuerte, pero se asemejan a muertos.
Los cuerpos, retorcidos, se aprietan contra el lecho
como contra el rojo empedrado: el largo cansancio
desde el alba bien merece una breve agonía.
Una sucia oscuridad se coagula sobre cada cuerpo.
Únicamente aquel muerto está tendido bajo las estrellas.

También parece muerto el manojo de harapos, que el sol
calienta con fuerza, apoyado contra el muro. Dormir
en la calle demuestra confianza en el mundo.
Hay una barba entre los harapos por los que corren moscas
sumamente ocupadas; por la calle, los transeúntes se mueven
como moscas; el pordiosero forma parte de la calle.
La miseria recubre con barbas las sonrisas burlonas,
al igual que una hierba, y confiere aspecto sosegado. Ese viejo
que podría morir retorcido, entre sangre,
parece, en cambio, una cosa y está vivo. De ese modo,
salvo la sangre, todo forma parte de la calle.
No obstante, las estrellas han visto sangre en la calle.

De Trabajar cansa

Jean Arthur Rimbaud

Ciudad

Soy un efímero y no demasiado descontento ciudadano de una metrópoli creída moderna porque todo gusto co­nocido ha sido evitado en los mobiliarios y en el exterior de las casas así como en el trazado de la ciudad. Aquí no podríais distinguir las huellas de ningún monumento de superstición. La moral y la lengua están reducidas a su más simple expresión, ¡por fin! Estos millones de seres que no necesitan conocerse llevan tan pareja la educa­ción, el oficio y la vejez que ese transcurso de sus vidas debe ser varias veces menor del que establece una loca estadística para los pueblos del continente. Hasta qué punto, desde mi ventana, veo nuevos espectros rodando a través de la espesa y eterna humareda de carbón, - ¡nuestra sombra de los bosques, nuestra noche de estío! - nuevas Erinias, ante mi casita de campo, que es mi patria y todo mi corazón, ya que todo aquí se parece a esto, - la Muerte sin lágrimas, nuestra activa hija y servidora, un Amor desesperado, y un bonito Crimen piando en el ba­rro de la calle.


De las Iluminaciones

viernes, 23 de noviembre de 2007

Nicanor Parra (II)



MANIFIESTO


Señoras y señores
Esta es nuestra última palabra.
-Nuestra primera y última palabra-
Los poetas bajaron del Olimpo.
Para nuestros mayores
La poesía fue un objeto de lujo
Pero para nosotros
Es un artículo de primera necesidad:
No podemos vivir sin poesía.
A diferencia de nuestros mayores
-Y esto lo digo con todo respeto-
Nosotros sostenemos
Que el poeta no es un alquimista
El poeta es un hombre como todos
Un albañil que construye su muro:
Un constructor de puertas y ventanas.
Nosotros conversamos
En el lenguaje de todos los días
No creemos en signos cabalísticos.
Además una cosa:
El poeta está ahí
Para que el árbol no crezca torcido.
Este es nuestro lenguaje.
Nosotros denunciamos al poeta demiurgo
Al poeta Barata
Al poeta Ratón de Biblioteca.
Todo estos señores
-Y esto lo digo con mucho respeto-
Deben ser procesados y juzgados
Por construir castillos en el aire
Por malgastar el espacio y el tiempo
Redactando sonetos a la luna
Por agrupar palabras al azar
A la última moda de París.
Para nosotros no:
El pensamiento no nace en la boca
Nace en el corazón del corazón.

Nosotros repudiamos
La poesía de gafas obscuras
La poesía de capa y espada
La poesía de sombrero alón.
Propiciamos en cambio
La poesía a ojo desnudo
La poesía a pecho descubierto
La poesía a cabeza desnuda.
No creemos en ninfas ni tritones.
La poesía tiene que ser esto:
Una muchacha rodeada de espigas
O no ser absolutamente nada.

Ahora bien, en el plano político
Ellos, nuestros abuelos inmediatos,
¡Nuestros buenos abuelos inmediatos!
Se refractaron y dispersaron
Al pasar por el prisma de cristal.
Unos pocos se hicieron comunistas.
Yo no sé si lo fueron realmente.
Supongamos que fueron comunistas,
Lo que sé es una cosa:
Que no fueron poetas populares,
Fueron unos reverendos poetas burgueses.
Hay que decir las cosas como son:
Sólo uno que otro
Supo llegar al corazón del pueblo.
Cada vez que pudieron
Se declararon de palabra y de hecho
Contra la poesía dirigida
Contra la poesía del presente
Contra la poesía proletaria.
Aceptemos que fueron comunistas
Pero la poesía fue un desastre
Surrealismo de segunda mano
Decadentismo de tercera mano,
Tablas viejas devueltas por el mar.
Poesía adjetiva
Poesía nasal y gutural
Poesía arbitraria
Poesía copiada de los libros
Poesía basada
En la revolución de la palabra
En circunstancias de que debe fundarse
En la revolución de las ideas.
Poesía de círculo vicioso
Para media docena de elegidos:
"Libertad absoluta de expresión".

Hoy nos hacemos cruces preguntando
Para qué escribirían esas cosas
¿Para asustar al pequeño burgués?
¡Tiempo perdido miserablemente!
El pequeño burgués no reacciona
Sino cuando se trata del estómago.
¡Qué lo van a asustar con poesías!

La situación es ésta:
Mientras ellos estaban
Por una poesía del crepúsculo
Por una poesía de la noche
Nosotros propugnamos
La poesía del amanecer.
Este es nuestro mensaje,
Los resplandores de la poesía
Deben llegar a todos por igual
La poesía alcanza para todos.

Nada más, compañeros
Nosotros condenamos
-Y esto sí que lo digo con respeto-
La poesía de pequeño dios
La poesía de vaca sagrada
La poesía de toro furioso.
Contra la poesía de las nubes
Nosotros oponemos
La poesía de la tierra firme
-Cabeza fría, corazón caliente
Somos tierrafirmistas decididos-
Contra la poesía de café
La poesía de la naturaleza
Contra la poesía de salón
La poesía de la plaza pública
La poesía de protesta social.

Los poetas bajaron del Olimpo.

De Obra gruesa
(Santiago, Universitaria, 1969)

Nicanor Parra

Es olvido

Juro que no recuerdo ni su nombre,
Mas moriré llamándola María,
No por simple capricho de poeta:
Por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
Supe de la su muerte inmerecida,
Nueva que me causó tal desengaño
Que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murió con mi nombre en las pupilas,
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
Relaciones de estricta cortesía,
Nada más que palabras y palabras
Y una que otra mención de golondrinas.
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo
Sólo queda un puñado de cenizas),
Pero jamás vi en ella otro destino
Que el de una joven triste y pensativa.
Tanto fue así que hasta llegué a tratarla
Con el celeste nombre de María,
Circunstancia que prueba claramente
La exactitud central de mi doctrina.
Puede ser que una vez la haya besado,
¡Quién es el que no besa a sus amigas!
Pero tened presente que lo hice
Sin darme cuenta bien de lo que hacía.
No negaré, eso sí, que me gustaba
Su inmaterial y vaga compañía
Que era como el espíritu sereno
Que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
La importancia que tuvo su sonrisa
Ni desvirtuar el favorable influjo
Que hasta en las mismas piedras ejercía.
Agreguemos, aun, que de la noche
Fueron sus ojos fuente fidedigna.
Mas, a pesar de todo, es necesario
Que comprendan que yo no la quería
Sino con ese vago sentimiento
Con que a un pariente enfermo se designa.
Sin embargo sucede, sin embargo,
Lo que a esta fecha aún me maravilla,
Ese inaudito y singular ejemplo
De morir con mi nombre en las pupilas,
Ella, múltiple rosa inmaculada,
Ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
Que se pasa quejando noche y día
De que el mundo traidor en que vivimos
Vale menos que rueda detenida:
Mucho más honorable es una tumba,
Vale más una hoja enmohecida,
Nada es verdad, aquí nada perdura,
Ni el color del cristal con que se mira.
Hoy es un día azul de primavera,
Creo que moriré de poesía,
De esa famosa joven melancólica
No recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
Como una paloma fugitiva:
La olvidé sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.

De Poemas y antipoemas
(Santiago, Nascimento,1954)

Miguel Ángel



August Sander



Paul Eluard (II)

No puede conocerme
Nadie mejor que tú

Tus ojos en los cuales nos dormimos
Los dos
Han dado a mis luces de hombre
Una suerte mejor que a las noches del mundo

Tus ojos en los cuales yo viajo
Han dado a las gestas de los caminos
Un sentido desligado de la tierra

En tus ojos los que nos revelan
Nuestra soledad infinita
No son ya los que creían ser

No puede conocerte
Nadie mejor que yo

De Los ojos fértiles
(1936)

Paul Eluard

¡Que hermoso espectáculo, pero que hermoso espectáculo
Para prohibirlo! Su visibilidad perfecta
me volvería ciego.

De las crisálidas de mis ojos
Nacerá mi otro yo tenebroso
Hablando a contraluz sospechando adivinando
El llena lo real
Y yo someto al mundo dentro de un espejo negro
E imagino mi poder
Haría falta empezar y no terminar nada.

Yo borro mi imagen yo soplo sus halos
Todas las ilusiones de la memoria
Todas las relaciones ardientes del silencio y de los sueños
Todos los caminos vivientes todos los azares sensibles
Estoy en el corazón del tiempo y cerco el espacio

De prohibido saber
(1928)

Arseni Tarkovski

De nuestros encuentros
cada instante era la fiesta
con el dios distante,
solos en todo el mundo.
Eras más valiente y ligera
que el ala de un ave.
Por la escalera como un mareo acosante
- corrías y me llevabas -
suave dentro de la húmeda lila
a tus dominios insondables
por la otra parte del espejo.
Y al llegar la noche
me fue regalada la piedad;
se abrió la puerta del altar
y brilló en la oscuridad
la desnudez en su lento declinar
Y al despertar: "Bendita seas" dije
y supe que era audaz mi bendición:
dormías tú,
y se extendía la lila para tocar
tus párpados con el azul del universo.
Y los párpados que el azul tocó
quietos eran y la mano, tibia.
Y pulsaban los ríos en el cristal,
humeaban los cerros, brillaba el mar.
Una esfera de cristal tenias en tu mano.
Dormías en un trono elevado,
y ¡Dios sagrado! mía eras,
mía mi beldad.

Versos de la película "El espejo" de Andrei Tarkovski
(fragmento)

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Noli me tangere



Fra Angelico



GIOTTO di Bondone




TIZIANO Vecellio




HOLBEIN Hans




DUCCIO di Buoninsegna

martes, 20 de noviembre de 2007

Juan Ramón Jiménez (II)


El azul relativo

De la noche ha saltado. Y yo le digo:
"Te cogeré, sabré de ti."
Y doy un salto
tras ello.
Nuestras sombras,
henchidas, plenas, exaltadas,
se enlazan o se esquivan,
pasando su quizás entre las rosas,
cojidas de facción por una estrella,
perdiéndose, ya a punto, con el agua.

"Sí, sí, eras tú", me dice.
Y al instante,
se olvida el tú en lo oscuro,
el tú que era, que iba a ser, que había sido,
el tú de ello, mío, nuestro;
el sí que, allá en el fondo
del gran jardín de nuestro olvido,
vive en el majico palacio,
con secreto fatal, de la memoria.

"¡Eres tú, fuiste tú!" le digo,
"y yo, ¿te fui, te soy?"

Un frío entre los dos nos elimina
el frío del no solo.

Y salto de la noche
a mi cobijo que era mi verdad,
la verdad del resigno y el conforme.

Y todo queda ante mi vista chico,
cerrado muro de azul yerto,
¡el azul relativo, el pobre azul,
plano, lo mismo, como ayer, como antes!


De La estación total

Samuel beckett

Cascando

1

por qué no meramente no esperar
la ocasión de
desahogarse

no es mejor abortar que ser estéril

son tan opresivas las horas cuando te vas
siempre empiezan a arrastrar demasiado pronto
las dragas arañando ciegamente el lecho de privación
rescatando los huesos los viejos amores
cuencas una vez llenas con ojos como los tuyos
siempre es mejor demasiado pronto que nunca
la negra ausencia salpicando las caras
diciendo otra vez nueve días nunca flotó lo amado
ni nueve meses
ni nueve vidas

2

diciendo otra vez
si no me enseñas no aprenderé
diciendo otra vez hay una última
incluso de las últimas veces
las últimas veces de pedir
las últimas veces de amar
de no saber de simular
una última incluso de las últimas veces de decir
si no me amas no seré amado
si no te amo no amaré

palabras rancias batiéndose de nuevo en el corazón
amor amor el golpeteo de la vieja paleta
machacando el suero inalterable
de las palabras

aterrado otra vez
de no amar
de amar y tú no
de ser amado y no por ti
de saber no saber simular
simular

yo y todos los otros que te amen
si te aman

3

a menos que te amen

lunes, 19 de noviembre de 2007

RON VAN DONGEN



miércoles, 14 de noviembre de 2007

Paul Celan

FUGA DE LA MUERTE

Negra leche del alba la bebemos al atardecer
la bebemos a mediodía y en la mañana y en la noche
bebemos y bebemos
cavamos una tumba en el aire no se yace estrechamente en él
Un hombre habita en la casa juega con las serpientes escribe
escribe al oscurecer en Alemania tus cabellos de oro Margarete
lo escribe y sale de la casa y brillan las estrellas silba a sus
mastines
silba a sus judíos hace cavar una tumba en la tierra
ordena tocad para la danza

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos en la mañana y al mediodía te bebemos al atardecer
bebemos y bebemos
Un hombre habita en la casa juega con las serpientes escribe
escribe al oscurecer en Alemania tus cabellos de oro Margarete
tus cabellos de ceniza Sulamita cavamos una tumba en el aire no
se yace estrechamente en él
Grita cavad unos la tierra más profunda y los otros cantad sonad
empuña el hierro en la cintura lo blande sus ojos son azules
cavad unos más hondo con las palas y los otros tocad para la
danza

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos al mediodía y la mañana y al atardecer
bebemos y bebemos
un hombre habita en la casa tus cabellos de oro Margarete
tus cabellos de ceniza Sulamita él juega con las serpientes
Grita sonad más dulcemente la muerte la muerte es un maestro
venido de Alemania
grita sonad con más tristeza sombríos violines y subiréis como
humo en el aire
y tendréis una tumba en las nubes no se yace estrechamente allí

Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos a mediodía la muerte es un maestro venido de
Alemania
te bebemos en la tarde y la mañana bebemos y bebemos
la muerte es un maestro venido de Alemania sus ojos son azules
te hiere con una bala de plomo con precisión te hiere
un hombre habita en la casa tus cabellos de oro Margarete
azuza contra nosotros sus mastines nos sepulta en el aire
juega con las serpientes y sueña la muerte es un maestro venido
de Alemania

tus cabellos de oro Margarete
tus cabellos de ceniza Sulamita
(Versión de José Ángel Valente)

Juan Ramón Jiménez

La transparencia, dios, la transparencia.


DIOS del venir, te siento entre mis manos,
aquí estas enredado conmigo, en lucha hermosa
de amor, lo mismo
que un fuego con su aire.

No eres mi redentor, ni eres mi ejemplo,
ni mi padre ni mi hijo ni mi hermano;
eres igual y uno, eres distinto y todo;
eres dios de lo hermoso conseguido,
conciencia mía de lo hermoso.

Yo nada tengo que purgar.
Toda mi impedimenta
no es sino fundación para este hoy
en que, al fin, te deseo;
porque estas ya a mi lado,
en mi eléctrica zona,
como está en el amor el amor lleno.

Tú, esencia, eres conciencia; mi conciencia
y la de otro, la de todos,
con forma suma de conciencia;
que la esencia es lo sumo,
es la forma suprema conseguible,
y tu esencia está en mí, como forma.

Todos mis moldes llenos
estuvieron de ti; pero tú, ahora,
no tienes molde, estás sin molde; eres la gracia
que no admite sostén,
que no admite corona,
que corona y sostiene siendo ingrave.

Eres la gracia libre,
la gloria del gustar, la eterna simpatía,
el gozo del temblor, la luminaria
del clariver, el fondo del amor,
el horizonte que no quita nada;
la transparencia, dios, la transparencia,
el uno al fin, dios ahora sólito en lo uno mío,
en el mundo que yo por ti y para ti he creado.

De Dios deseado y deseante

martes, 13 de noviembre de 2007

Anhelo Hernandez




Fotografias que tome en la casa de Anhelo Hernandez hace ya varios meses por lo cual posiblemente gran parte del cuadro este caduca respecto de su estado original ( de hecho en la semana posterior a estas fotografias ya parte del cuadro habia sido corregido).

Jan Vermeer

Figuración de una probidad


Dice el centauro:
No me es dado servirme de los caballos de la humanidad



Piero di Cosimo

Marina Tsvetáieva

Te arrebataré a todas las tierras o cielos,
porque el bosque es mi cuna, y el bosque es mi sepulcro,
porque con un solo pie apenas piso la tierra,
porque sé cantar para ti como nadie sabe.

Te arrebataré a todos los tiempos y noches,
a todas las doradas banderas, a todas las espadas,
esconderé las llaves, echaré de la entrada a los perros,
porque en la noche invernal soy más fiel que un perro.

Te arrebataré a todas las demás y a aquella, la única,
no serás el prometido de nadie, no seré la esposa de nadie.
Y en la última contienda te quitaré -¡guarda silencio! -
a aquél con quien Jacob luchó en la noche.

Pero hasta que te quedes con los brazos en cruz sobre el pecho,
-¡maldición! - tú te has de quedar contigo.
Tus dos alas, dirigidas al éter,
¡porque el mundo es tu cuna, y el mundo es tu sepulcro!

1916

domingo, 11 de noviembre de 2007

De natura sonoris






Nota Biográfica: Pyu Han-Gog (1935-1986)Fotógrafo y Pintor Vietnamita nacido en la localidad de Da-Nang. Fotografo Militante del Vietminh (Viet Nam Doc Lap Dong Minh, Liga Patriótica para la Independencia de Vietnam). En 1951 comienza a ejercer la fotografía periodística para el diario independentista del FLN Vietminh desarrollando una discreta pero anunciadora persecución documental de los enfrentamientos entre el FLN y la milicia Francesa. En 1954 sufre un accidente fotografiando una escaramuza malograda del Vietminh donde un vehiculo francés le amputa su brazo derecho y una herida de bala le restringe la movilidad de una de sus piernas. Tras la convalecencia se recluye en Pa'Minh (una localidad cercana a Hanoi) donde su obra comienza a introvertirse deshaciéndose de la “agitación” bélico-documental de su periodo temprano. En este periodo compone breves series de costumbres de los habitantes del lugar y una serie de dibujos en tinta que ya anticipan la tonalidad mística ensimismada de su notable obra madura. En 1968 logra milagrosamente huir de un ataque de NAPALM que las fuerzas de EEUU bombardean sobre Pa'Minh (dada la proximidad de varios puestos guerrilleros). Han-Gog vuelve al destruido pueblo y desarrolla una de sus obras mas angustiantes “Los paisajes negros" donde fotografía con brillante sensibilidad el paisaje bajo el manto grisáceo de ceniza y la aterradora inmovilidad estatuaria de los cuerpos carbonizados de los habitantes. En 1980 luego de un pequeño reconocimiento por estas series se recluye definitivamente en el bosque selvático de Dang-Niyag donde realiza la serie de fotografías que se encontrarían en su mano luego de suicidarse el 29 de junio de 1986. Junto al cuerpo de Han-Gog se hallo una carta destinada a su hijo de 19 años Lee Han donde bajo el titulo “De Natura Sonoris” despliega una conmovedora visión mística de la naturaleza. Fuente: Frankfurter Allemaigne

Leónidas Andrejev

El paso del límite, he aquí donde reside lo fatal. Lo que sigue ya no importa; lo importante es el paso del elemento de paz al elemento de guerra, del elemento de vida y humano al elemento de muerte e inhumano. Me acuerdo también del silencio que se produjo después de los tiros, de la fuga muda de la multitud aterrorizada. Muchos, al correr, tropezaban, caían, o bien se tiraban ellos mismos, y yo creía que todos estaban muertos. Más tarde, supe que en total sólo había habido un herido.
Se vio el cebo de lo personal, de lo provisional. Sólo en estos pasos del límite, cuando la maquinaria parece cambiar de cinta, es cuando se rechaza por un instante el error y se ve todo el mecanismo de él. Y el hombre se convierte en impersonal, irreal, eterno. ¡Tal y como es en verdad!

Diario
28 de abril, 1918