
miércoles, 12 de marzo de 2008

Etiqueta: Letras alemanas, Letras inglesas, Pintura
jueves, 6 de marzo de 2008
Oscar Wilde (II)
Los dioses me lo habían dado casi todo. Tenía genialidad, un apellido distinguido, posición social elevada, brillantez, osadía intelectual; hacía del arte una filosofía, y de la filosofía un arte; alteraba las mentes de los hombres y los colores de las cosas; no había nada que dijera o hiciera que no causara asombro; tomé el teatro, la forma más objetiva que conoce el arte, y lo convertí en un modo de expresión tan personal como la canción o el soneto, a la vez que ensanchaba su radio y enriquecía su caracterización; teatro, novela, poema en rima, poema en prosa, diálogo sutil o fantástico, todo lo que tocaba lo hacía hermoso con un género nuevo de hermosura; a la verdad misma le di lo falso no menos que lo verdadero como legítimos dominios, y mostré que lo falso y lo verdadero no son sino formas de existencia intelectual. Traté el Arte como la realidad suprema, y a la vida como un mero modo de ficción; desperté la imaginación de mi siglo de suerte que crease mito y leyenda alrededor de mí; resumí todos los sistemas en una frase, y toda la existencia en una agudeza.
Junto con esas cosas, tenía otras distintas. Me dejaba arrastrar a largas rachas de indolencia sensual y sin sentido. Me divertía ser un fláneur, un dandy, un personaje mundano. Me rodeaba de naturalezas mezquinas y de mentes inferiores. Vine a ser el derrochador de mi propio genio, y malbaratar una juventud eterna que me proporcionaba un curioso gozo. Cansado de estar en las alturas, iba deliberadamente a las bajuras en busca de nuevas sensaciones. Lo que la paradoja era para mí en la esfera del pensamiento, eso vino a ser la perversidad en la esfera de la pasión. El deseo, al final, era una enfermedad, o una locura, o ambas cosas. Me hice desatento a las vidas de los demás. Tomaba el placer donde me placía y seguía de largo. Olvidé que cada pequeña acción de cada día hace o deshace el carácter, y que por lo tanto lo que uno ha hecho en la cámara secreta lo tiene que vocear un día desde los tejados. Dejé de ser Señor de mí mismo. Ya no era el Capitán de mi Alma, y no lo sabía.
(…)
Todavía tienes que aprender que la prosperidad, el placer y el éxito pueden ser de grano grosero y fibra vulgar, pero que el dolor es la más sensible de todas las cosas creadas. Nada se mueve en el mundo del pensamiento sin que el dolor responda a ello con pulsaciones infinitamente terribles y exquisitas. La trémula hoja de oro batido que registra la dirección de las fuerzas que el ojo no puede percibir, es grosera en comparación. El dolor es una herida que sangra en cuanto toda otra mano que la del amor la toca, y aún entonces sangra, aunque no sea de sufrimiento.
(…)
Tras la Alegría y la Risa puede haber un temperamento grosero, duro y encallecido. Pero tras el Dolor siempre hay Dolor. La Pena, a diferencia del Placer, no lleva mascara. La verdad en el Arte no es ninguna correspondencia entre la idea esencial y la existencia accidental; no es la semejanza de figura y sombra, ni de la forma reflejada en el cristal y la forma misma; no es ningún Eco que baje de la oquedad de un monte, como no es el pozo de agua de plata en el valle que muestra la Luna a la Luna y Narciso a Narciso. La verdad en el Arte es la unidad de la cosa consigo misma; lo exterior hecho expresivo de lo interior; el alma encarnada; el cuerpo movido por el espíritu. Por eso no hay verdad comparable al Dolor. Hay momentos en que el Dolor me parece ser la única verdad. Otras cosas podrán ser ilusiones de la vista o del apetito, hechas para cegar lo uno y empachar lo otro, pero con el Dolor se han construido mundos, y en el nacimiento de un niño o de una estrella hay dolor.
Etiqueta: Letras inglesas
domingo, 2 de marzo de 2008
Herman Melville
Ésta, compañeros, es la otra lección; y ¡ay de aquel piloto del Dios viviente que la desprecie! ¡Ay de aquel a quien el mundo con sus encantos le aparte del deber evangélico! ¡Ay de aquel que trate de echar aceite en las aguas cuando Dios las ha hecho hervir en una galerna! ¡Ay de aquel que trate más de agradar que de horrorizar! ¡Ay de aquel que, en este mundo, no pretenda deshonor! ¡Ay de aquel que no sea sincero cuando ser falso sea la salvación! ¡Sí, ay de aquel que, como dijo el gran Piloto Pablo, mientras predica a los demás es él mismo un réprobo! Se desplomó y se hundió en sí mismo por un momento; luego, volviendo a alzar la cara hacia ellos, mostró en sus ojos un gozo profundo, y exclamó con entusiasmo celeste: - Pero ¡oh, compañeros!, a estribor de toda aflicción, hay un gozo seguro; y la cofa de ese gozo es más alta de lo que es de profundo el fondo de la aflicción. La altura de la perilla, ¿no es mayor que la profundidad de la sobrequilla? El gozo -un gozo muy alto, muy alto y muy entrañable- es para aquel que, frente a los orgullosos dioses y comodoros de esta tierra, siempre mantiene su propia persona inexorable. El gozo es para aquel cuyos recios brazos todavía le sostienen cuando el navío de este vil y traidor mundo se ha hundido bajo sus pies. El gozo es para aquel que no da cuartel en la verdad, y mata, quema y destruye todo pecado, aunque tenga que sacarlo de debajo de las togas de senadores y jueces. El gozo, gozo hasta el tope del mástil, es para aquel que no reconoce ley ni señor sino al Señor su Dios, y que sólo es patriota del Cielo. El gozo es para aquel a quien todas las olas de los mares de la multitud estrepitosa jamás pueden arrancar de su segura Quilla de las Edades. Y tendrá eterno gozo y delicia aquel que cuando repose pueda decir con su, último aliento: “¡Oh, Padre! a quien reconozco sobre todo por tu vara; mortal o inmortal, aquí muero. Me he esforzado por ser tuyo, más que por ser de este mundo, o por ser mío. Pero eso no es nada, te dejo a ti la eternidad; pues ¿qué es el hombre para que viva toda la edad de Dios?”.
Etiqueta: Letras inglesas
martes, 8 de enero de 2008
Henry Miller
Etiqueta: Letras inglesas
domingo, 2 de diciembre de 2007
E. E. Cummings
Impresión IV
las horas levántanse apagando estrellas y es
el alba
en la calle del cielo la luz camina regando poemas
en la tierra una candela se
consume
la ciudad
despierta
con un canto en su
boca, con la muerte en sus ojos;
y es el alba
el mundo
se adelanta matando sueños . . . .
veo en la calle donde fuertes
hombres están cavando pan,
veo las caras brutales de
gente contenta horrenda desesperada cruel feliz
y es de día,
en el espejo
veo un frágil
hombre
soñando
sueños
sueños en el espejo
y es
el ocaso
en la tierra
se enciende una candela
y es de noche.
la gente está en sus casas
el frágil hombre está en su cama
la ciudad
duerme con la muerte en la boca con un canto en los ojos
las horas descienden,
encendiendo estrellas . . . .
en la calle del cielo la noche camina regando poemas
Etiqueta: Letras inglesas
sábado, 1 de diciembre de 2007
Carl Sandburg
Diez definiciones de poesía
1 - Poesía es una proyección en el silencio de cadencias ordenadas a romper ese silencio con definidas intenciones de ecos, sílabas, longitudes de onda.
2 - Poesía es el diario de un animal marino, viviendo en la tierra, deseoso de volar en el aire.
3 - Poesía es una serie de explicaciones de la vida, perdiéndose en horizontes demasiado rápidos para explicaciones.
4 - Poesía es una búsqueda de sílabas para arrojarlas a las barreras de lo desconocido y lo inconcebible.
5 - Poesía es el teorema de un pañuelo de seda amarillo anudado con acertijos, encerrado en un globo de colores atado a la cola de un cometa volando en un viento blanco contra el cielo azul de primavera.
6 - Poesía es el silencio y la conversación entre la raíz de una flor que se debate bajo la tierra y el soleado capullo abierto de esa flor.
7 - Poesía es el aparejo de la paradoja de la tierra acunando la vida y luego sepultándola.
8 - Poesía es una inscripción fantasma que dice cómo son hechos los arco iris y porque se van.
9 - Poesía es una síntesis de jacintos y bizcochos.
10 - Poesía es el abrir y cerrar de una puerta, que deja conjeturando a los que miran sobre lo que se ve por un instante.
Etiqueta: Letras inglesas
miércoles, 28 de noviembre de 2007
Oscar Wilde
Ya no llevaba su guerrera roja, pues la sangre y el vino rojos son, y sangre y vino había en sus manos cuando le encontraron con la muerta, la pobre muerta a la que amara y a la que en su lecho asesinó.
Caminaba entre los condenados con su traje gris raído y su gorro de dril en la cabeza; ágil y alegre parecía su paso, pero nunca he visto a un hombre mirar tan ávidamente el día.
Nunca he visto a un hombre mirar con ojos tan ávidos esa cupulilla azul que los presos llaman cielo, y cada nube que pasaba a la deriva con su velamen de plata.
Con otras almas en pena caminaba yo por el otro círculo, preguntándome si el crimen de aquel hombre sería grande o pequeño, cuando una voz susurró a mis espaldas: "La horca le está aguardando."
¡Ah, Cristo! Los muros mismos de la cárcel parecieron de repente tambalearse, y el cielo azul sobre nuestras cabezas convirtióse en un casco de candente acero, y aunque también yo era un alma en pena, ya mi pena no pude sentirla.
Sólo supe qué pensamiento acosado aguijaba así su paso, y por qué miraba con ojos tan ávidos el día radiante; aquel hombre había matado lo que amaba, y tenía que morir por ello.
Sin embargo - ¡y óiganlo bien todos! - los hombres todos matan lo que aman: unos con una mirada de odio, con una palabra acariciadora otros; el cobarde con un beso; ¡el hombre valiente con una espada!
Unos matan su amor cuando son jóvenes, cuando ya son viejos otros; unos lo ahogan con las manos de la lujuria, con las manos del oro otros; los más compasivos se sirven de un cuchillo, del cuchillo que mata sin agonía.
El amor de unos es demasiado corto, demasiado largo es el de otros; unos venden, y los otros compran; unos hacen lo que tienen que hacer con muchas lágrimas, otros sin un solo suspiro; pues los hombres todos matan lo que aman, aunque no todos tengan que morir por ello.
No todos mueren una muerte ignominiosa, un día de deshonra oscura, ni todos sienten en torno del cuello el nudo corredizo, y el capuchón sobre el rostro, y los pies cayendo a plomo en el vacío.
Etiqueta: Letras inglesas